Los lenguajes humanos son entidades complejas. Entendiéndose por complejo todo sistema cuyas componentes son heterogéneos e interdependientes. Una breve historia de las ciencias del lenguaje nos permitirá definir el marco de referencia que este campo aporta al presente estudio. Ferdinand de Saussure, uno de los precursores del estudio de las ciencias del lenguaje, diferencio desde un inicio dos ámbitos de estudio: la lengua (langue) y el habla (parole). Para él la lengua era una forma (imágenes auditivas y otras) y formas psíquicas (la idea, el significado), que en última instancia carecen de esencia o sustancia porque sólo se pueden definir a sí mismas en relación a ellas mismas; y el “habla” era todo lo que no era lengua. Esta indefinición de “habla” ha requerido integrar nuevos conceptos que permitan un trato epistemológico de cuestiones tales como: sentido y contexto.
Es la obra de Charles Sanders Pierce que va a aclarar esta oposición entre « lengua » y « habla » explicando la relación fundamental du entre el signo, su objeto y la persona que lo interpreta. Pierce es el fundador de la Pragmática cuyo objeto es analizar la práctica de lengua en su contexto, yendo más allá del análisis de frases desde un punto de vista lingüístico (fonológico, morfológico o lexicológico), Pierce identifica las diferencias entre los sistemas de enunciación (discurso –oral o escrito- con un sentido determinado en un contexto determinado), las secuencias de enunciaciones y los elementos lingüísticos que hablan de la realidad y que dependen del contexto en el que se desarrollan; y como a su vez esta dinámica es generadora de nuevos códigos de comunicación. Todo acto de habla se desarrolla en un contexto definido por consideraciones espacio-temporales y socio-históricas, y la Pragmática intenta demostrar como estas variables interactúan con la lengua y el uso que hacemos de ella.
La teoría de los « actos de habla » de Pierce es una nueva visión de la filosofía del lenguaje que intenta explicar las propiedades del lenguaje humano en términos generales, independientemente de toda lengua especifica.
En el libro "hacer cosas con las palabras " (How to do things with words) J.L. Austin constata que en general cuando hablamos hacemos “algo mas que afirmar” , apostamos, prometemos, nos disculpamos, declaramos nuestro amor o declaramos la guerra. Las ciencias del lenguaje hasta ese momento se habían ocupado exclusivamente de la lengua como herramienta para afirmar algo y como se podía comprobar la veracidad de lo dicho. Austin propone diferenciar los enunciados afirmativos (constatativos) de los enunciados « performativos » cuya enunciación son la realización de un acto tales como " lo juro", “lo prometo", etc.
Es difícil, casi imposible, definir un acto « performativo » como verdadero o falso, sin embargo éstos pueden darse o no. Para Austin existen una serie de condiciones para que un “acto de habla” (comunicación) sea exitoso o ‘felicity conditions’' (siempre diferenciándolas de la condiciones de veracidad o ‘truth conditions’ de los actos afirmativos); y clasifica estas condiciones en 3 categorías: Primero debe existir un proceso de comunicación establecido, las circunstancias y los participantes deben ser los adecuados para dicho proceso. Segundo, el proceso debe ejecutarse de manera correcta y completa. Tercero, el acto de lenguaje debe ser sincero es decir, los pensamientos, sentimientos e intenciones deben corresponder a los que se dice.
Para Austin, un « acto de habla » consta de tres factores básicos: Acto locutivo que es la idea o el concepto de la frase, es decir, aquello que se dice. El Acto ilocutivo: es la intención o finalidad concreta del acto de habla, y finalmente el Acto perlocutivo: es el (o los) efecto(s) que el enunciado produce en el receptor en una determinada circunstancia.
Mas adelante, los trabajo de John R. Searle sistematizaron las ideas de Austin explicando la estructura de los « actos de habla», clasificándolos y analizando el fenómeno de la « intencionalidad ».
Para Searle en un « acto de habla », el habla construye una relación compleja entre si mismo, sus interlocutores, el contexto al cual se refiere y el mensaje que enuncia. En su libro ``Speech Acts. An essay in the philosophy of language'' Searle intenta explicar y detallar el funcionamiento de las condiciones de éxito de una comunicación (``felicity conditions'') propuestos por Austin.
Como dijimos, Searle propone una clasificación de los « actos de habla » distinguiendo 5 grandes clases:
· Actos asertivos o expositivos: el hablante niega, asevera o corrige algo, con diferente nivel de certeza. Ejemplo: No llenaste el auto con bencina, ¡está vacío!.
· Actos directivos: el hablante intenta obligar al oyente a ejecutar una acción. Ejemplo: Ruego que vote por mí en las elecciones.
· Actos compromisorios: el hablante asume un compromiso, una obligación o un propósito. Ejemplo: Mañana te devuelvo el auto tal como está.
· Actos declarativos: el hablante pretende cambiar el estado en que se encuentra alguna cosa. Ejemplo: Me niego a la decisión del juez ya que la decisión que se ha tomado está errada.
· Actos expresivos: el hablante expresa su estado anímico.
Respecto a la intencionalidad de un « acto de habla » Searle intenta explicar como nuestra comunicación esta impregnada de la intención del emisor, intención que expresa sus creencias, deseos, intenciones, etc. Los “actos de habla” se convierten así en una exteriorización de una conciencia que el locutor transmite al receptor.
Se puede decir que los estudios de Austin y Searle se centraron en ejemplos simples y genéricos de “actos de habla” (ejemplo: una promesa). Sin embargo la estructura de las conversaciones corrientes son mucho mas complejas y constituyen en si todo un campo de investigación. La mayor parte de nuestra actividad comunicativa consiste en situar nuestro discurso respecto al discurso de los demás, y el sentido de los enunciados depende de su situación en el seno de una conversación. Todos estos fenómenos juegan un rol capital en la estructura del análisis conversacional; Goffman por ejemplo estudio los comportamientos generadores de relaciones sociales en conversaciones presenciales (relaciones restrictivas o permisivas durante conversaciones cara a cara). Según Goffman, es durante el acto conversacional que podemos identificar los modelos de adaptación a las reglas como por ejemplo: estar de acuerdo, esquivar, desviar una conversación, infracciones admisibles, infracciones inadmisibles, etc.
Mas adelante, los que establecieron las bases del análisis conversacional fueron Harvey Sacks, Emannuel Schegloff et Jail Jefferson en su libro « a simple systematics for the organization of turn taking for conversation » - 1974. Ellos consideran que la organización de una conversación, se produce a partir de la alternancia de turnos para hablar. Por lo general, los interlocutores se suceden unos a otros sin solapamientos y sin silencios prolongados; salvo algunos casos donde las personas no respetan algunas de las máximas como por ejemplo la de cantidad y por lo tanto “no dejan de hablar”. No obstante, se suele tener idea sobre cómo consideramos que se debe desarrollar una conversación para que “suene” agradable, ágil y “normal”. Lo cual no es parte natural de las personas, sino que es aprendido debido a que muchas de las pautas varían de una cultura a otra.
Sacks, Schegloff y Jefferson observan que habitualmente, el cambio de hablante se produce sin problemas porque en cada intervención existe un momento denominado lugar apropiado para la transición. El cual es reconocido por los indicios de carácter diverso, los mismos pueden ser: sintácticos (completitud oracional), léxicos (completadores o “coletillas” del tipo eso es todo…), prosádicos (entonación descendente, pausa, etc), gestuales, o bien alusiones directas a alguien presente (¿tú que piensas?)
Estos estudios conversacionales se realizaron sobre la base de conversaciones simples en contextos controlados, no en el curso de discusiones complejas lo que limita hasta cierto punto al análisis de la organización del flujo de la comunicación y no permite mas que un análisis formal de los intercambios.
A partir de los años 80, los científicos de la lengua han comenzado a realizar trabajos etnográficos detallados de las conversaciones para determinar la pertinencia de la comunicación a estudiar; un ejemplo de ello son los trabajo de Aaron Cicourel quien ha estudiado conversaciones en el ámbito médico entre pacientes y doctores sobre la base de trabajos interdisciplinarios con aportes de la antropología, la sociología y la lingüística.
2.2 Del Signo al Signo Numérico
El « signo » es la noción de base de la Semiótica o Semiologia, « es la ciencia que trata de los sistemas de comunicación dentro de las sociedades humanas ». La mayoría de los autores distingue 3 aspectos de un signo:
· El significante del signo lingüístico es una "imagen acústica" (cadena de sonidos) y constituye el plano de la extensión. También es el conjunto de letras con el cual escribimos. (El significante también consta de una imagen gráfica, que es lo que se obtiene por medio de los sentidos, esta podría ser las letras o la palabra en sí. ejemplo: pelo p/e/l/o)
· El significado es el concepto y construye el plano del contenido. Es la idea principal que tenemos en la mente de cualquier palabra.
· El referente es el objeto real, al cual hace alusión el signo
Para Saussure la lengua es un conjunto de signos definidos por la articulación arbitraria entre significante y significado, entendiendo por articulación arbitraria que un signo esta definido por su posición respecto a los demás signos. Para Saussure el signo es pues el elemento central de la lengua posicionando el “significado” a nivel de la lengua y los “referentes” a nivel del “habla”.
Según la relación de un signo con su « referente » Ch.Sanders Pierce distingue 3 tipos de signos : icono, índice y símbolo. El icono se asemeja al referente, es un signo aunque el objeto no exista (señal peligro de desprendimientos). El índice está directamente conectado con el objeto, perdería su naturaleza si su objeto se eliminara pero permanecería un signo si no tuviera interpretante (humo signo de incendio). El símbolo es un signo asociado convencionalmente a su objeto (palabras o señales de tráfico), no es un signo sin interpretante.
La llegada de nuevos medios de comunicación, plantea nuevos retos a la tipologia propuesta por Pierce. Los signos utilizados a nivel informático no corresponden a su clasificación. Los elementos técnicos que intervienen en la comunicación mediada por computadoras parecen basarse en un nuevo tipo de signo que llamaremos el « signo numérico ». Un signo numérico existe antes de su visualización en la interfase informática. Antes de continuar es conveniente que analicemos en detalle este nuevo tipo de signos y definir sus características especificas.
Al analizar a la informática lo haremos viendo en ella una tecnología de lenguaje que puede asociarse a textos escritos, así como podríamos asociar la escritura al lenguaje oral. En otras palabras, en los textos numéricos les ciertas estructuras del lenguaje escrito son integradas, modificadas y/o re formateadas; de la misma manera que la escritura integrada, modifica y/o re formatea formas orales. En ambos casos nos encontramos ante avances generados por una invención.
Antes de detallar las características del signo numérico, es conveniente tener una idea clara de los avances tecnológicos que hemos vivido en los últimos años con el fin de entender el potencial y la cobertura de estos nuevos entornos de comunicación.
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